Leyendo algunos ensayos contenidos en "Realismo capitalista" de Mark Fisher (libro del cual estoy preparando un esbozo de crítica) me encontré con un concepto interesante: "hauntology", de difícil traducción mediante una sola palabra, pero que sería algo así como el estudio sobre la forma en la cual un espíritu queda asociado a un objeto, algo así como "embrujología".
El término fue acuñado por Jacques Derrida en "Spectres de Marx", de 1993. A riesgo de sonar ecléctico, admito que últimamente noté que es posible extraer conceptos de autores o escritos con los que coincidimos poco o nada y darles una buena utilidad. ¿No es acaso lo que hizo Marx rescatando la teoría del valor-trabajo, arrancándola de los apologistas pioneros del capitalismo (Smith, Ricardo) y liberando toda su potencia para comprender y transformar la realidad social?
Entre esos conceptos está, entonces, el de "hauntology": al abordar el estudio de un estado determinado de cosas -supongamos, la cultura mainstream contemporánea- nos vemos atrapados en una suerte de regresión infinita que nos arrastra a estadios anteriores. Los teólogos y más recientemente los físicos se enfrentaron a este problema de frente. ¿Su ventaja? El desprecio por las demostraciones racionales en el caso de los primeros y la premisa de leyes inamovibles de la naturaleza en el de los segundos ponían un tope a la especulación. Por otra parte, resulta absurda la idea de querer retroceder en estados sociales hasta llegar a descifrar la mente del primer ser humano.
El término fue acuñado por Jacques Derrida en "Spectres de Marx", de 1993. A riesgo de sonar ecléctico, admito que últimamente noté que es posible extraer conceptos de autores o escritos con los que coincidimos poco o nada y darles una buena utilidad. ¿No es acaso lo que hizo Marx rescatando la teoría del valor-trabajo, arrancándola de los apologistas pioneros del capitalismo (Smith, Ricardo) y liberando toda su potencia para comprender y transformar la realidad social?
Entre esos conceptos está, entonces, el de "hauntology": al abordar el estudio de un estado determinado de cosas -supongamos, la cultura mainstream contemporánea- nos vemos atrapados en una suerte de regresión infinita que nos arrastra a estadios anteriores. Los teólogos y más recientemente los físicos se enfrentaron a este problema de frente. ¿Su ventaja? El desprecio por las demostraciones racionales en el caso de los primeros y la premisa de leyes inamovibles de la naturaleza en el de los segundos ponían un tope a la especulación. Por otra parte, resulta absurda la idea de querer retroceder en estados sociales hasta llegar a descifrar la mente del primer ser humano.
Es algo así pero nunca llegás al FIN.
Entonces, los estadios sociales vigentes en cada momento histórico siempre se encuentran embrujados/perseguidos por los anteriores, los que ya parecieran muertos. La resiliencia de la estética soviética (originalmente de fuerte inspiración revolucionaria), incluso en la cultura de masas capitalista contemporánea, debería ser muestra suficiente.
Pero... ¿a qué va todo esto?

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